My World Vision
-AroundTheWorld-
SPAIN
La Mancha
"Las últimas golondrinas"
Se marcharon, se fueron..., las últimas golondrinas levantaron el vuelo y desaparecieron antes de tiempo, no quisieron saber nada de ese invierno que se acercaba frío y demasiado lento. Tampoco les interesaba el final de un otoño que agonizaba como si no hubiera pasado nada y en realidad había pasado mucho, había pasado de todo. No quisieron verlo. Volaron rápidas y cobardes lejos, muy lejos, donde el sol calienta los corazones de los hombres que no tienen nada. Se equivocaron en gris y en negro. Y en uve, amenazando, cortaron el viento como tijeras de sastre.
Yo la miraba caminar ausente de lo que pasaba a sus espaldas, sonreía todo el tiempo, era feliz, la niña mas feliz del mundo. El pelo se enredaba en su cara mientras tatareaba una preciosa canción que acunaba todos sus sueños de adolescencia. En realidad yo también me veía por ahí, caminando a su lado, reflejado en todos y cada uno de sus sueños, en sus canciones, en su mirada. Vi mi vida pasar al observar como el viento del norte jugaba con su pelo, con su cara, con sus palabras.
Primavera...
Volvieron las oscuras golondrinas... (eso no es mío, yo nunca las hubiera llamado oscuras, ni siquiera las hubiera llamado), levantaron el pelo de su cara, lo ordenaron en dos trenzas simétricas que la hicieron aún mas dulce, mantuvieron su sonrisa, jamás habían visto una sonrisa tan bella en una niña que caminaba perdida. Al anochecer le tatarearon una nueva canción que habían traído del norte de África y le regalaron el calor del sol que calienta los corazones de los hombres que no tienen nada.
Yo la miraba caminar ausente de lo que pasaba a sus espaldas, sonreía todo el tiempo, era feliz, la niña mas feliz del mundo.
A mi, con eso, me bastaba... Bueno, con eso y con ese sol que me calentaba, ese calor que calienta los corazones de los hombres que...
My World Vision: Memorias de África.
Carlos Infante Luna.
Primavera...
Volvieron las oscuras golondrinas... (eso no es mío, yo nunca las hubiera llamado oscuras, ni siquiera las hubiera llamado), levantaron el pelo de su cara, lo ordenaron en dos trenzas simétricas que la hicieron aún mas dulce, mantuvieron su sonrisa, jamás habían visto una sonrisa tan bella en una niña que caminaba perdida. Al anochecer le tatarearon una nueva canción que habían traído del norte de África y le regalaron el calor del sol que calienta los corazones de los hombres que no tienen nada.
Yo la miraba caminar ausente de lo que pasaba a sus espaldas, sonreía todo el tiempo, era feliz, la niña mas feliz del mundo.
A mi, con eso, me bastaba... Bueno, con eso y con ese sol que me calentaba, ese calor que calienta los corazones de los hombres que...
My World Vision: Memorias de África.
Carlos Infante Luna.

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