My World Vision
-AroundTheWorld-
INDIA
-Agra-
"Priyanka"
Priyanka cocina a diario, lo hace con mucho amor; al menos así lo veo yo; lo noto en la dulzura que pone en cada uno de sus movimientos. Me encanta ver cómo agita su pequeña aunque experta mano para acercarse el humo a la nariz mientras tararea, en voz muy bajita, una preciosa canción india; el olor es ya muy rico pero Priyanka añade algo más de especias a la salsa; así es como le gusta a mamá, me dice, y con un rallador que sirve para todo un poco suma un poquito más de ajo blanco a la cazuela. El fuego hipnotiza la escena.
Vuelvo a Agra después de unos cuantos años; que ganas tenía de hacerlo.
Paseo por el mismo lugar, entro en la misma casa, hablo con la misma familia, su trato es tan cordial como lo fue antaño, así lo recuerdo, que buena gente, que buen rato, todo es fácil, fluye mágico; los niños ahora ya no son tan niños, son pequeños adolescentes y los mayores han envejecido considerablemente; al verlos me parece que ha pasado mucho más tiempo.
Las hermanas mayores de Priyanka cuidan de sus propios hijos, de sus maridos. Una de ellas, Janavi, trabaja fuera de casa pero vuelve un poco antes del anochecer; da tiempo a que nos veamos; me saluda con mucha alegría y entusiasmo, se acuerda de mi, eso me ilusiona muchísimo, la alegría es mutua.
Janavi me lleva a ver a Vrinda, su mamá; ésta posa enferma en un pequeño camastro. Vrinda me dice que me acerque, que me siente en la cama, a su lado; con un hilo de voz me pide que le de la mano. Dejo mi cámara en el suelo y me siento, con mis dos manos le cojo las suyas; Vrinda me aprieta todo lo fuerte que puede que no es demasiado. Para ese momento no tengo palabras, solo siento que el tiempo se ha parado y que algo muy especial esta pasando en este rincón de esta humilde morada. Creo que es amor puro, incondicional, ese amor que no sabe de palabras, que no entiende de nada.
Los niños mayores van al colegio, las niñas también aunque no lo hacen todos los días, a veces algunas de las tareas caseras son prioritarias y no hay tiempo para otro tipo de enseñanzas.
Priyanka hace tiempo que no va a la escuela, apenas sale de casa. Mamá está enferma, me cuenta de nuevo mientras baja sus ojos brillantes hacia la cazuela; con una cuchara de madera gastada remueve sin necesidad esa salsa que huele a gloria bendita. Así es como le gusta a mamá, me dice.
Priyanka cocina a diario, lo hace con mucho amor; al menos así lo veo yo.
My World Vision:
Volver.
A veces pienso que busco por ahí fuera lo que no encuentro dentro.
Es entonces cuando la fotografía se convierte en esa excusa perfecta que, una vez más, me salva la vida.
MoOn
Carlos Infante Luna

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